
Qué herramientas hacen falta para montar un mueble en kit
Publicado el 17 de julio de 2026
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El mueble llega en dos o tres cajas planas y, metida en la bolsa de los herrajes, viene una llavecita doblada en forma de L. En teoría no hace falta nada más. En la práctica, montar un armario solo con esa llave es lento, deja la muñeca dolorida y los tornillos acaban peor apretados. Tampoco necesitas un taller en casa: con media docena de herramientas bien elegidas se monta casi cualquier cómoda, cama o librería. Te contamos cuáles son, para qué sirve cada una y cuáles pueden quedarse guardadas.
La llave Allen: la de la bolsa sirve, pero cansa
Buena parte de los muebles en kit se unen con tornillos de cabeza hexagonal, los que se aprietan con llave Allen. La que trae el mueble cumple, pero es corta, se clava en la palma y obliga a dar vueltas de media en media. Una llave con mango en T, o un juego de puntas hexagonales para el atornillador, hace el mismo trabajo con mucho menos esfuerzo. Lo que no admite apaños es la medida: si la punta baila dentro de la cabeza, la redondea, y un tornillo con la cabeza comida ya no aprieta ni sale.
Guarda la llave original con las instrucciones: el día que toque reapretar la cama o desmontar el armario sabrás qué medida usar.

Destornilladores: uno plano y otro de estrella
Con dos vas servido. El de punta plana gira las excéntricas, esas piezas redondas con una ranura que tiran de un perno y cierran la unión entre dos tableros. El de estrella se usa en bisagras, guías de cajón y tiradores.
Con la estrella hay un detalle que da muchos disgustos: existen dos tipos de cabeza casi iguales a simple vista, y la punta de uno entra en el tornillo del otro, pero resbala al hacer fuerza. Si notas que el destornillador salta, cambia de punta antes de insistir.
El atornillador: con par regulable y sin apretar a tope
Un atornillador de batería se agradece en un armario grande o en una cocina, donde los tornillos se cuentan por decenas. En un mueble de aglomerado o de melamina es también la herramienta con la que más fácil se estropea algo. El aglomerado es serrín prensado con cola: sujeta bien un tornillo que entra y se queda quieto, pero si el tornillo sigue girando cuando ya ha hecho tope, desmenuza la rosca que acaba de abrir y ese agujero pierde agarre.
Por eso interesa que tenga par regulable, la corona con números que hay detrás del portapuntas. Con un número bajo, el atornillador deja de girar en cuanto nota resistencia y suelta un chasquido. Empieza por abajo y sube solo si el tornillo no llega a asentar. Muchas veces la última vuelta conviene darla a mano, con el destornillador, para notar dónde para. Y siempre a velocidad lenta, porque con prisa el tornillo entra torcido.
Martillo de goma, nivel y metro
El martillo de goma mete las espigas de madera en sus agujeros y asienta un tablero que se ha quedado un poco abierto sin dejarle huella. Con uno de metal, aunque pongas un trapo, es fácil abollar un canto. Si no tienes, un taco de madera entre el martillo y el mueble reparte el golpe.
El nivel entra al final, con el mueble de pie, para saber si hay que girar las patas regulables o meter un calzo. El metro sirve para medir el hueco y la altura del techo antes de empezar, y para comprobar que las dos diagonales del cuerpo coinciden: si no, el armario queda descuadrado y las puertas no casan.
Taladro, broca y taco: para anclar, no para montar
Para el montaje en sí casi nunca hay que taladrar, porque los agujeros vienen hechos de fábrica. El taladro aparece al final, cuando un mueble alto se sujeta a la pared con el herraje antivuelco de la caja. Ahí sí hacen falta una broca adecuada al material de la pared, un taco que agarre en ella y un tornillo de la medida que pide ese taco. Los tacos rara vez vienen en el kit: se compran según lo que haya detrás de la pintura.
Lo que puede quedarse guardado
- La caja de herramientas entera. Abierta en el suelo solo sirve para que los tornillos del mueble se mezclen con los tuyos.
- La llave inglesa y los alicates, salvo para alguna cama o estantería metálica que lleve tuerca.
- La sierra y la lija. Si una pieza no encaja, lo normal es que esté girada o que corresponda a otro paso, no que le sobre material.
- El cúter con la cuchilla muy fuera. Para abrir las cajas basta con asomar un poco la hoja: justo debajo del cartón está la cara vista del tablero, y un corte profundo la raya.
Preparar el sitio antes de abrir las cajas
Tan importante como la herramienta es el sitio donde vas a trabajar:
- Trabaja ya en la habitación definitiva. Un armario terminado puede no pasar por una puerta ni girar en un pasillo, así que mejor no tener que moverlo después.
- Protege el suelo con una manta vieja o una alfombra: los tableros se rayan contra la baldosa y el parquet se marca con las esquinas.
- Busca buena luz, de día o con una lámpara que puedas mover. Los agujeros de los herrajes son pequeños y con sombra se confunden.
- Un recipiente por cada tipo de tornillo: unos platos hondos, una cubitera o unos botes con su letra. Así no rebuscas en la bolsa a cada paso.
- Una escalera o un taburete estable para los muebles altos y el anclaje, nunca una silla con ruedas.
El equipo básico, en resumen
Llave Allen con mango, un destornillador plano y otro de estrella, un atornillador con par regulable y sus puntas, un martillo de goma, un nivel y un metro. Con eso sale adelante la mayoría de los muebles que llegan en caja. El taladro, la broca y los tacos se quedan para el anclaje final. Lo demás puede seguir en el armario de las herramientas.
Si al ver el tamaño de las cajas prefieres no ponerte, o el mueble hay que anclarlo a una pared que no conoces, también podemos montarlo nosotros: lo dejamos nivelado, con las puertas ajustadas y sujeto a la pared si es alto. Mándanos por WhatsApp una foto de la etiqueta de la caja o llámanos, y te decimos cuánto costaría sin ningún compromiso.
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